Cambia el año, pero nosotros no, ahí estamos de nuevo al pie del cañón y de concierto en concierto, sin parar, incluyendo cambios de ciudad y desplazamientos varios. Pero bueno, qué le vamos a hacer, es lo que hay, es una de las cosas con las que más disfrutamos y no vamos a dejar de hacerlo ni siquiera en nuestras vacaciones.En este caso el evento corresponde a la nueva gira de Micah P. Hinson, muy aficionado a nuestro país, aunque no entiende muy bien por qué cada vez que toca en España tiene tan buen recibimiento y prácticamente llena en cada uno de sus bolos, como se encarga de recordar en cada concierto. El de este día de Reyes en Gijón no ha sido una excepción, con la Sala Acapulco casi al máximo de su capacidad y con un público impaciente y deseoso de ver y escuchar a este personajillo tejano, tanto que incluso había gente que fue temprano a posicionarse en primera fila para no perderse detalle.
Tras la buena actuación de Menhai, cantautora con cierto aire de folk americano que actuaba como telonera, que llego incluso a emocionar a parte del escaso público que se digno escucharla, saltó al escenario Micah P. Hinson acompañado de Tachenko (banda que lleva cerca de dos años tocando con él), con su peculiar look, gafas de pasta enormes, gorra, sus pendientes en forma de cuerno, camisa, tirantes y pajarita, etc…
Ahí se arrancaron a un ritmo bastante roncarolero, con bastante fuerza, a destripar los temas de Micah de una forma bastante más amena que la última vez que lo había visto en Madrid, en la que Micah hablaba más que cantaba, y tocaba todo su repertorio acústico y más lento, lo que le hacía un tanto cansino para los no fanáticos de su música. Esto sorprendió bastante al público, que se entregó bastante y agradecía con largos aplausos cada una de las canciones que iban tocando, todo esto salpicado con las pequeñas perlas y comentarios que soltaba Micah entre canción y canción, acompañado de las risas y caras de “a ver por dónde sale este ahora” de la gente de Tachenko. Hay que destacar la gran química que existe entre Micah y Tachenko, lo que se transmite al público a través de un directo contundente y bastante trabajado.
El punto álgido de la actuación fue en el momento en el que ya se quedó él solo con su guitarra, tocando tres temas (entre ellas una versión de I Was Young When I Left Home de Dylan) logrando captar la total atención del público, que vivió con gran intensidad y emoción esta parte de la actuación. Después de esta parte acústica, Micah dio por terminado el concierto hasta que salieron todos de nuevo para realizar un bis con el que, tras poco más de hora y media, concluyeron la actuación.
Si me gustaría terminar la reseña con un breve comentario sobre el decepcionante comportamiento de la mayoría del público en la sala, que durante la actuación de Maya no se dedicó a otra cosa más que a hablar, de tal manera que por momentos el ruido era tal que costaba escuchar el concierto, con la frustración que eso genera para el artista (que en este caso se lo tomó con buen humor e ironía) y lo molesto que es para el público que si tiene cierto interés musical en lo que le puedan ofrecer, y más cuando la oferta de conciertos no es tan amplia como se desearía, tal y como ocurre en Gijón. Por desgracia es un comportamiento muy extendido y repetido con los teloneros en este país y que el público en general debería tratar de cambiar.
Calificación: 7
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