miércoles, 9 de febrero de 2011

Cosas que me tocan los cojones en los conciertos

Lo malo que tenemos los reviejos es que con el paso del tiempo nos volvemos unos putos cascarrabias. Nada más lejos de mi intención que desmentir el cliché, tengo mal café y la paciencia justita para pasar el día y cada vez es menos raro que me encabrone de mala manera (antes no me pasaba, creo que molaba más). A continuación he desarrollado una lista de conductas que me tocan los cojones cuando voy a un concierto. Si algun@ de vosotr@s se siente identificado, lamento comunicaros que bajo mi punto de vista, en el preciso momento en que las haceis, sois unos pesaos/maleducados/tocapelotas/incómodos de soportar/retuercepezones/etc...Pero seguro que en el resto de facetas de vuestra vida supermajos y tal...

5 - Llegar tarde. ¿Alguien espera más de 20 minutos por un café en un bar? Sería un claro síntoma de mal servicio y nos sentiríamos estafados, ¿No?. Sin embargo, Arcade Fire (por poner un ejemplo aleatorio) llegan a su concierto en el Palacio de los Deportes de Madrid 20 minutos tarde, después de habernos clavado la pasta que nos clavaron por la entrada, poner un telonero que no pegaba ni con cola (y que tenía un sonido flojito) y además son tan uñas de tocar 1 hora y cuarenta minutos.Y claro a mi se me abre la úlcera...Esto de llegar tarde tambien me enciende con los grupos numerosos de personas que llegan a última hora a un concierto, y con el pretexto de que conocen a alguien  en las filas de delante(¿me lo creo?), hacen "conga" atravesando medio público para llegar hasta ellos. Perdona, porque no llegais un poco antes y me dejais ver el concierto en paz...

4 - Hablar. No tengo nada contra que se comente la jugada en un concierto, cosas que te están gustando, cosas que no, aprovechar entre canción y canción, o al mismo tiempo que la canción, para comentar con un amigo o pedir cerveza. Incluso entiendo que un concierto puede ser un buen plan para llevarte a alguien, meter fichas y ver si surge algo. Pero de ahí a tener auténticas conversaciones con presentación de personajes, nudo y desenlace hay un mundo. No me jodas que has pagado una pasta por el concierto, que no estás en un garito tomando mirindas, que me estás taladrando el oido con tus historias que no me interesan, ti@ turras...

3 - Visibilidad restringida. Afortunadamente la época de Woodstock pasó, y el mito de la chavala subida a hombros del maromo de turno también. Tampoco suelo asistir a conciertos en las que haya muchas pancartas en honor al grupo que toca. Lo que cada vez está más presente en los conciertos son las cámaras y no me refiero a gente que puntualmente pone su cámara en alto para sacar una foto, que eso no molesta. Me refiero a gente que pone su cámara en alto y se tira diez minutos grabando el concierto. Vamos a ver, estás en un concierto de un grupo que te gusta, pasas a adoptar una posición incómoda (llamadme flojito, pero tener los brazos en alto diez minutillos cansa, ¿no?. Y hacerlo varias veces en un concierto acaba cansando más), grabando con un dispositivo que en muchos casos no tiene tecnología suficiente para que se pueda percibir la calidad real de un concierto. Concierto que podrás conseguir en un futuro próximo en DVD o en You Tube o como sea... Y lo más extraño de todo es que esta gente, que ha pagado una pasta para ver un concierto en directo, acaba viendo muchas partes del mismo a través de la pantallita de una camara, en vez de ver el espectáculo real que tiene delante de sus narices.

2 - Bailar. Sé que este es un punto polémico, ya que música y baile van de la mano. También hay que saber a qué conciertos vas, cuál es su público y en dónde te ubicas para ver el concierto. Si en un concierto de Avalanch te quejas de que el público pega botes el problema lo tienes tú y la zona que has escogido para verles. Eso no quita para que si estás en una zona en la que la gente está relativamente tranquila (soy un reviejo, mi época de pogos quedó en el pasado)  y la tronca/tronco que tienes delante se pone a bailar como si estuviera sol@ en el mundo, dandote con los pelos en la cara cada poco, tirándote la cerveza, clavándote codos cada vez que se mueve y es la única persona de la zona que está en ese plan, probablemente no seré yo el que éstá desubicado y si, me estás molestando, y mucho...

1 - Babas por los aires. ¿Qué hace un Reviejo del Blues cuando se termina un mini de cerveza en un concierto? Pues tranquilamente lo posa en suelo y lo pisa con el pie para que en la medida de lo posible moleste lo mínimo. Sé que es una cerdada, porque como vi en un programa de Espinete, tirar cosas al suelo está mal, pero no me jodas, no me voy a ponerme a buscar una papelera en mitad de un concierto... Si esto es una conducta lógica, me puede alguien explicar cual es la gracia de coger un mini que está a punto de terminarse (80% de babas y 20% de cerveza según estimaciones de la OMS) y tirarlo por los aires, de manera que se empapa al resto del público, y lo más probable es que a alguien le acabe dando el vaso de plástico en la cabeza (que no debe hacer mucho daño físico, pero tiene que joder eso en la moral y en el orgullo la de Dios)...Me pone a parir, porque son claramente ganas de joder al personal de manera intencionada.

Y después de leer este post alguien me preguntará "Entonces, señor Reviejo del Blues, en su opinión ¿en un concierto no se puede llegar tarde, grabar con una cámara, hablar o bailar?" Y yo responderé, "No maj@, en un concierto haz lo que quieras, pero ya que te toca compartir un espacio (muy) reducido, con gente que no conoces, por un tiempo determinado, intenta respetar a los que tienes cerca, para que todos podaís disfrutar del concierto de la misma manera. A eso se le llama ser civilizado. Y si no lo entiendes vete a Gran Hermano, donde compartirás un espacio reducido, con gente que no conoces, por un tiempo determinado, pero no te respetará ni Dios".

domingo, 6 de febrero de 2011

Havalina - "Las Hojas Secas"

Generalmente, cualquier aficionado a un estilo de música concreto, ya sea música independiente, pop, heavy, jazz, rock del de toda la vida, etc., suele tener una mentalidad bastante cerrada a escuchar otras cosas o ni tan siquiera apreciarlas, independientemente de la calidad de las mismas, desde un prisma de objetividad, siendo muy habitual escuchar al más metalero comentar sobre una canción de La Habitación Roja que es una mariconada, con perdón de la expresión, o al aficionado a ese tipo de música, y a muchos otros, que Metallica no es más que ruido.
En ocasiones surgen bandas que juegan en los límites estilísticos y que son capaces de captar aficionados de gustos musicales irreconciliables, y uno de esos casos desde su origen y evolución, y de los múltiples nombres que ha ido teniendo, es Havalina, que con un estilo personal que va pasando por temas con un aire más de pop alternativo e independiente a riffs más propios de bandas como Tool o Sôber, sin olvidar los toques de post punk y pop gótico que recuerdan a bandas como The Cure.
Havalina ha publicado a finales del año pasado "Las Hojas Secas", el tercer disco en tres años bajo esa denominación, aunque tienen otros tres trabajos a sus espaldas bajo el nombre de Havalina Blu. Con este trabajo mantienen la línea de su anterior disco, "Imperfección", tanto en calidad como evolución, resultando un trabajo continuista y acertado, en el que las temáticas principales vuelven a ser el desamor, las cosas que fueron y nunca volverán a ser, y la melancolía en general, una etiqueta adecuada que se sintetiza en el tema que da título al disco, Las Hojas Secas.
El disco comienza con bastante potencia, sin olvidar los gustos más rockeros y guitarreros de Havalina, con canciones como Desierto y Tu Ciudad, que se van encadenando bajando de revoluciones hasta que llegamos a temas más tranquilos culminando esa transición en Las Hojas Secas, uno de los temas más largos e instropectivos del disco y en el que se muestra la variedad de estilos que consigue aglutinar esta banda, haciéndose esto patente en las siguientes canciones, también más calmadas, destacando la genial La Pared. A partir de este punto el disco vuelve a dar un giro con Punto de Reconciliación, canción en la que destaca el bajo, instrumento predominante en este tema, con una sonoridad muy al estilo de The Cure (de nuevo) o A Perfect Circle, o la originalidad de Mamut dentro del marco de este disco, con unos ritmos más pesados más propios de una banda de estilo industrial, todo para acabar cerrando con Por la Noche, un medio tiempo de mucha calidad por el que te dejas arrastrar hasta el final del disco...
Como única crítica, reseñar que la parte central del disco, muy enfocada a temas lentos y con ritmos más pesados, es un tanto cansina, y se echa en falta en ciertos momentos un poco más de caña, pero el conjunto y resultado final del trabajo es más que satisfactorio.
Sin duda nos encontramos ante una banda con bastante veteranía a sus espaldas y que aún tiene mucho que decir en el panorama nacional. Desde luego una buena manera de terminar el año 2010 a la hora de evaluar el trabajo de las bandas españolas, entre las que hay mucho más de lo que parece.

Calificación: 7