Generalmente, cualquier aficionado a un estilo de música concreto, ya sea música independiente, pop, heavy, jazz, rock del de toda la vida, etc., suele tener una mentalidad bastante cerrada a escuchar otras cosas o ni tan siquiera apreciarlas, independientemente de la calidad de las mismas, desde un prisma de objetividad, siendo muy habitual escuchar al más metalero comentar sobre una canción de La Habitación Roja que es una mariconada, con perdón de la expresión, o al aficionado a ese tipo de música, y a muchos otros, que Metallica no es más que ruido.En ocasiones surgen bandas que juegan en los límites estilísticos y que son capaces de captar aficionados de gustos musicales irreconciliables, y uno de esos casos desde su origen y evolución, y de los múltiples nombres que ha ido teniendo, es Havalina, que con un estilo personal que va pasando por temas con un aire más de pop alternativo e independiente a riffs más propios de bandas como Tool o Sôber, sin olvidar los toques de post punk y pop gótico que recuerdan a bandas como The Cure.
Havalina ha publicado a finales del año pasado "Las Hojas Secas", el tercer disco en tres años bajo esa denominación, aunque tienen otros tres trabajos a sus espaldas bajo el nombre de Havalina Blu. Con este trabajo mantienen la línea de su anterior disco, "Imperfección", tanto en calidad como evolución, resultando un trabajo continuista y acertado, en el que las temáticas principales vuelven a ser el desamor, las cosas que fueron y nunca volverán a ser, y la melancolía en general, una etiqueta adecuada que se sintetiza en el tema que da título al disco, Las Hojas Secas.
El disco comienza con bastante potencia, sin olvidar los gustos más rockeros y guitarreros de Havalina, con canciones como Desierto y Tu Ciudad, que se van encadenando bajando de revoluciones hasta que llegamos a temas más tranquilos culminando esa transición en Las Hojas Secas, uno de los temas más largos e instropectivos del disco y en el que se muestra la variedad de estilos que consigue aglutinar esta banda, haciéndose esto patente en las siguientes canciones, también más calmadas, destacando la genial La Pared. A partir de este punto el disco vuelve a dar un giro con Punto de Reconciliación, canción en la que destaca el bajo, instrumento predominante en este tema, con una sonoridad muy al estilo de The Cure (de nuevo) o A Perfect Circle, o la originalidad de Mamut dentro del marco de este disco, con unos ritmos más pesados más propios de una banda de estilo industrial, todo para acabar cerrando con Por la Noche, un medio tiempo de mucha calidad por el que te dejas arrastrar hasta el final del disco...
Como única crítica, reseñar que la parte central del disco, muy enfocada a temas lentos y con ritmos más pesados, es un tanto cansina, y se echa en falta en ciertos momentos un poco más de caña, pero el conjunto y resultado final del trabajo es más que satisfactorio.
Sin duda nos encontramos ante una banda con bastante veteranía a sus espaldas y que aún tiene mucho que decir en el panorama nacional. Desde luego una buena manera de terminar el año 2010 a la hora de evaluar el trabajo de las bandas españolas, entre las que hay mucho más de lo que parece.
Calificación: 7
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