viernes, 19 de noviembre de 2010

Interpol - Palacio de Vistalegre (Madrid), 13/11/2010

Tal y como ya anunciamos en la crítica del último disco de Interpol, los componentes de Music Drop nos deplazamos hasta Vistalegre para ver cómo defendían su último trabajo en directo.
Como tampoco nos había entusiasmado el último disco, íbamos con la expectativa de ver el resultado de los nuevos temas en el escenario y cómo iban a combinar estos con el resto, si iba a predominar el Interpol, o si iban a basar su concierto en temas de sus anteriores trabajos. También nos generaba bastantes dudas el sonido que podrían sacar en un escenario como el Palacio de Vistalegre, tristemente famoso por no tener una acústica muy adecuada para este tipo de eventos.La noche empezó con una nueva inquietud, ¿llenaría Interpol?, y es que aunque si teníamos en mente que habían agotado las entradas, la sensación cuando ya habían terminado de tocar los teloneros es que se había completado poco más de la mitad del aforo, aunque poco a poco, minutos antes de que empezase la actuación de Interpol, nuestros temores se disiparon y pudimos comprobar que, efectivamente, Interpol tiene el suficiente tirón en nuestro país como para llenar un recinto de esas características, al menos en una ciudad como Madrid (ufff, ¡que alivio!).
Pero bueno, retrocedamos un poco, volvamos a los teloneros. Surfer Blood, banda que este año ha debutado con su primer disco, Astro Coast, álbum resultón, con un par de temas bastante interesantes y que, a nivel personal, tenía curiosidad por ver en directo. Rápidamente las ganas se disiparon, a la segunda o tercera canción ya deseábamos que se acabase, pero no por culpa de ellos, o no del todo, si no porque pese a su empeño, su correcta disposición en el escenario, o los graciosos movimientos de su cantante John Paul (que recuerdan/imitan en ocasiones a Ian Curtis), ¡el sonido era horrible! Los bajos tapándolo todo, la batería reverberando por toda la circunferencia de la plaza, la nitidez inexistente, etc... Vistalegre mostrando su hechizo con todo su esplendor. Vamos, que era difícil poder disfrutar del trabajo de Surfer Blood, aunque si es cierto que según iba avanzando su actuación el sonido mejoraba poco a poco. Habrá que esperar a otra ocasión para poder valorarlos en condiciones.
Después de esto, el temor sobre cómo sonaría Interpol volvío a instalarse en nuestros corazones..., pero quedó mitigado cuando después de media hora de espera y con algo de retraso saltaron al escenario con Success, canción con la que también comienza su último disco. Sin un sonido perfecto, pero mucho mejor que el de sus predecesores, Interpol continúo sobre el sobrio escenario que les acompaña con temas de sus primeros trabajos, Say Hello To the Angels y Narc, todo ello acompañado por los saludos de Paul Banks, siempre en castellano, recordando sus cuatro años de estancia en Madrid.
A partir de ahí continuaron con un set list que iba combinando de manera bastante acertada temas de todos sus trabajos, repasando temas como Rest My Chemistry (único tema del Our To Love To Admire antes del bis), Untitled o la gran PDA del Turn On the Bright Lights, o Slow Hands o Not Even Jail del Antics, tema con el que cerraron el concierto antes del bis, sin olvidar las canciones más destacadas de Interpol, Barricade y Lights, que tuvieron muy buena acogida por parte del público asistente.
Tras retirarse del escenario, después de cerca de hora y cuarto, saltaron de nuevo con una extraña elección, The Lighthouse, tema un tanto experimental y que enfrío un poco al público, que no tardó nada en reaccionar, ponerse a botar y cantar cuando la siguiente canción fue la aclamada Evil, que no nos pareció especialmente bien ejecutada, con un ritmo de bajo un poco distinto que no nos terminó de convencer, pero bueno, ¡que narices!, también nos dejamos llevar y botamos, y cantamos, etc... Como cierre definitivo del concierto, y tras hora y media de reloj, tocaron The Heinrich Maneuver con la que la fiesta iniciada con el anterior tema continuo, pero hasta ahí..., nos cortaron el rollo y se fueron...
La realidad es que resultó un tanto corto, que podrían haberse extendido un poco más. También hay que decir que es uno de esos grupos que sale y se pone a tocar sin demasiados aspavientos ni guiños al público, que se entregan a su manera, que es tocando, sin espectáculos que les rodeen, un tanto sintéticos, y que así se las apañan para hacer un directo bastante correcto pese a que, como ha sido en este caso, el recinto no les acompañe.

Calificación: 6

lunes, 15 de noviembre de 2010

The Wave Pictures - Teatro Lara (Madrid) 11/11/10

A pesar de ser una banda que en los últimos meses se ha prodigado mucho por este país, y particularmente por Madrid (¡¿van 3 ó 4 conciertos este año?!), por diversas circunstancias no me había cuadrado el poder verlos todavía y, por todos los comentarios que me hacían mis amigos, mi hermano, el Reviejo del Blues, etc…, me estaba perdiendo a uno de esos grupos que en directo se crecen y hacen mejores sus discos, mezclando el buen hacer musical con una gran capacidad de conectar con el público.
Ansioso por saciar mi curiosidad, en cuanto me enteré de que volvían a tocar no dudé un segundo y saqué las entradas para comprobar en mis propias carnes si la tan predicada excelencia era cierta o simplemente me estaban provocando.
Así que allí me planté con mi hermano, dispuestos a ver a The Wave Pictures en un escenario tan particular e interesante como el Teatro Lara. Por supuesto, aforo casi completo y mucho postureo (demasiado para mi gusto, pero de esto ya hablaré en otro momento). Con cierto retraso salió al escenario El Hijo, grupo telonero de la noche, proyecto de Abel Hernández que realizó un interesante despliegue de melodías bien construidas y logradas en directo, consiguiendo sorprender a aquellos que, como era mi caso, no conocíamos prácticamente nada del grupo, repasando durante poco más de media hora los temas de sus dos discos (Las Otras Vidas y Madrileña).
Y, por fin, y sin que al parecer se avisase adecuadamente a la gente que estaba aprovechando el descanso para tomarse algo, cuando sólo estaríamos la mitad de la gente en el patio de butacas, salieron al escenario The Wave Pictures arrancando su actuación con xxx de forma potente y marcando claramente la tendencia que iban a tener a lo largo del concierto…, desplegar mucha energía en el escenario combinada con grandes dosis de buen humor, buen humor en el que no faltó la auto parodia, críticas a Kasabian o Shakespeare o lo extraño que les resultaba tocar en un teatro.
A lo largo de poco más de hora y media fueron desgranando los principales temas de sus discos sin dejarse prácticamente ninguno de sus temas más emblemáticos como Love That Scene Behind, o Love You Like a Madman salpicados con grandes solos de guitarra de David Tattersall, con muchísimos elementos de rock clásico, riffs que recordaban por momentos a The Who o The Knack, por ejemplo, pinceladas de blues, y los pinitos casi a capella del batería, Jonny “Huddersfield” Helm en Sleepy Eye y Now You Are Pregnant.
Con el público plenamente entregado, costó bastante poco que se arrancasen con un primer bis y sobre todo con un segundo que se hizo de rogar bastante y en el que el propio David Tatterstall pidió disculpas a los encargados del teatro según volvía al escenario para interpretar (previa escucha de lo que el público quería) Blind Drunk, canción de su último trabajo Susan Rode The Cyclone.
Me fui para casa con una sonrisa porque lo que acababa de escuchar colmaba mis expectativas, haciendo realidad todos los comentarios previos que me habían hecho sobre esta banda en directo, y todavía tarareando alguna de sus canciones me fui para la cama sin pensar que en muy poquitas horas (demasiado pocas) estaría levantándome para ir a la oficina…

Calificación: 7,5


martes, 9 de noviembre de 2010

Maga - "A la hora del Sol"



Mi hermano siempre ha dicho que me encantan los “grupos con medios tiempos un poco intensos”, algo que es irremediablemente cierto. Digo irremediablemente porque como comprenderán, esa expresión dicha por un hermano mayor viene a significar, “si, si, tú muy rockero, muy rockero, pero en el fondo te gustan las canciones moñas como a las niñas cursis”. Y quieran que no, a un reviejo del blues eso le toca bastante los cojones. Dado que este blog no es el lugar en el que airear mis tensiones familiares (pese a que esto pueda suponer una pérdida de lectores potenciales), me centraré en la música y punto.
La primera impresión del disco de Maga “A la hora del Sol” fue bastante buena, había oído hablar de ellos y escuchado algunas canciones, pero este era el primer disco que escuchaba con detenimiento. Las letras están muy bien desarrolladas y destaca una banda de músicos en los que las guitarras limpias y una sección rítmica bastante creativa le dan un toque muy personal a las canciones.
De esta manera cortes como “Silencio”, “Martes” o “La balsa” se convierten en clásicos instantáneos a la primera escucha. Diferentes cada una en su estilo, “Silencio” más introspectiva pero especialmente bonita (parece que mi hermano tiene razón, soy un poco moñas). En “Martes” se ven toques más acústicos y un poco más optimistas para una canción que se desarrolla poco a poco, y en “La balsa” la sección rítmica toma importancia haciendo que la canción vaya creciendo y terminando con un desenlace  sencillo.
“Si, pero no lo soy” comienza con una intro instrumental muy buena y pasa a desarrollar una canción que juega con los ritmos para imprimir tensión a una canción sencilla muy bien resuelta. En “Sal y otras historias” (single del disco) los arreglos de piano le dan un sabor distinto a una canción que gana con las escuchas. Por el contrario, la grandilocuencia de ciertas canciones (“Canción para Septiembre” o “Último mar”) acaba resultando excesiva.
Sin embargo, a pesar de las buenas sensaciones iniciales, el disco pierde fuerza a medida que se repiten las escuchas. La manera de cantar las canciones es muy similar en todo el disco, se tiende a alargar las silabas finales de las frases para rellenar hueco y la voz tiende a los registros más altos/agudos constantemente olvidando posibles matices más graves. Además la estructura de las canciones es muy similar y los arreglos de las canciones no parece que aporten matices diferenciadores. La cuestión es que a medida que escuchaba el disco, perdía sensación de frescura y acababa resultando un poco monótono.
En resumen “A la hora del sol” es un buen disco de pop con letras muy buenas y canciones muy personales, a las que se le podría haber sacado más jugo.
Calificación: 6

viernes, 5 de noviembre de 2010

Concierto Anathema - Sala Penélope (Madrid) 04/11/2010

Sala Penélope, Madrid, cerca de tres cuartos de entrada, todos esperando por la presentación del nuevo trabajo de Anathema en directo, We're Here Because We're Here. En el ambiente se respiran las ganas por ver a esta estupenda banda de nuevo, y eso que en los últimos tiempos se prodigan bastante por España tras la gira que ya hicieron el año pasado y su actuación en el Sonisphere en Getafe en Julio de este año, por ejemplo...
..., pero para los no iniciados en este tipo de música, me voy a permitir situarles un momento sobre de quién estamos hablando. Anathema es una banda formada en Liverpool en 1990, liderada por los hermanos Cavanagh, y que en sus inicios comparte la escena doom metal con otras importantes bandas como Paradise Lost o My Dying Bride. Tras publicar sus primeros trabajos en esa línea, poco a poco se van alejando de su sonido más duro y acercándose al rock progresivo y al ambient rock.
Y tras esto, no me queda más que decir que en el último concierto que han realizado en Madrid han vuelto a demostrar que, además de saber evolucionar en su sonido, son grandes músicos capaces de deleitar a la audiencia con un show de más de dos horas y media del que curiosamente la frase más repetida a la salida del mismo fue "ha sido precioso". Aparecieron en el escenario con algo de retraso, remarcado por una larga espera entre el telonero (al parecer sólo toco uno de los dos previstos, no llegué a tiempo) que rápidamente se olvidó cuando empezaron a sonar los primeros acordes de Deep, tema a partir del cual, y ante un público ya plenamente entregado, pasaron a repasar en el mismo orden del disco su álbum Judgement, para luego continuar con la misma dinámica a partir de la quinta canción tocando varios temas del A Natural Disaster (Balance, Closer, A Natural Disaster...) para luego continuar con canciones del Alternative 4, el Eternity etc... durante algo más de una hora.
Lo curioso era que tras ese intervalo de tiempo aún no habían tocado ningún tema de su nuevo trabajo, que supuestamente venían a presentar y, tal y como ya pasó en anteriores giras, de repente se arrancaron con Thin Air, canción con la que abren el We're Here Because We're Here para ponerse a tocar todo el disco del tirón. Desde luego una forma curiosa de presentar un nuevo trabajo, pero muy aplaudida y agradecida. Tras la última canción del disco la banda se retiró dejando a Daniel Cavanagh tocando una versión acústica del Are you There? del A Natural Disaster para luego salir todos de nuevo (y sin hacerse de rogar) para cerrar con Fragile Dream.
Tras esta demostración es muy fácil salir de la sala olvidando los problemas de voz que tuvo Vincent Cavanagh al final del concierto, algún que otro fallo cometido por el batería o que la sala no es de las más indicadas para este tipo de eventos, y es que Anathema es una banda que en directo es capaz de transportar al público a otro mundo a través de su música, que consiguen que pase el tiempo que estás viéndoles en un suspiro y que incluso te quedes con ganas de más.

Deerhunter - Halcyon Digest

En el último mes han llovido excelentes críticas del último trabajo de Deerhunter, las webs más reputadas le han dado notas elevadísimas, todo el mundo predica que estamos ante uno de los grandes trabajos del 2010, etc…, y a mí sólo me queda decir que…¡tienen razón!
He de reconocer que hasta hace muy poco tiempo no había escuchado más que canciones sueltas de este grupo, y que cuando me he puesto a seguirlo en serio me ha sorprendido con grandes trabajos, como sus anteriores discos, Microcastle y Weird Era, y este último Halcyon Digest.
El punto fuerte para mi gusto es el enorme eclecticismo que muestran en sus composiciones, pasando sin problema de ritmos más cercanos al shoegaze en temas más ambientales como Earthquake, canción con la que abren el disco, a temas con unas raíces de pop más clásicas, como hacen en las dos siguientes canciones, o tocando temas con un aire más actual como Desire Lines o la genial Helicopter, aunque siempre con un toque muy personal, muy caracterizado por la voz de Bradford Cox (que a su vez también tiene su proyecto paralelo, Atlas Sound).
Independientemente de la mezcla de estilos, uno de los grandes logros de Deerhunter es que consiguen mantener la tensión a lo largo de todo el disco, encadenando muy bien los temas y formando realmente una obra completa en la que es difícil encontrar alguna canción que desentone a pesar de las diferencias compositivas y la variedad existente entre unas y otras. Al final es como si te estuviesen contando un cuento en el que te dejas llevar por las atmósferas creadas con la música y unas buenas letras que mezclan lo cotidiano y lo onírico.
Tendremos que esperar hasta abril para poder verles en directo en España, en concreto en el Café Antzokia de Bilbao el 13/04, en Madrid en La Riviera el 14/04; y en la Sala Apolo de Barcelona el 15/04.

Calificación: 8,5

lunes, 1 de noviembre de 2010

Nubes de Papel - De Pedro

“¿La Vaca qué…???!!! ¡Desde luego que grupos más raros escuchas!” Esta ha sido una de las frases más recurrentes que he oído durante los últimos 5 años, cada vez que mencionaba que una de mis bandas favoritas de España es la Vacazul. A día de hoy lo mantengo con la cabeza muy alta, creo que es una banda que factura un Rock en castellano de gran calidad (para lo que hay por estas tierras). Como músicos son de lo mejorcito (colaboradores también de bandas como Calexico, los 3000 Hombres, los Coronas o Sex Museum entre otros…) y en cuanto a canciones, presentan auténticos trallazos de rock urbano, que hacen de sus directos un espectáculo más que recomendable para los aficionados al rock en directo en salas pequeñas.
A día de hoy están enfrascados en la grabación de su quinto disco de estudio (tiene pinta de que va para largo), pero en estos días su cantante, Jairo Zabala, está presentando “Nubes de Papel” el segundo disco de su proyecto paralelo, De Pedro. A diferencia  de los temas de la Vacazul en los que predomina el Rock con toques de Hammond, en De Pedro Jairo Zabala nos presenta un trabajo en el que manda la canción de autor, los toques fronterizos, arreglos de viento y las letras introspectivas… Se nota la influencia de su colaboración con Calexico en estos últimos meses, en los que ha grabado y girado con ellos por todo el mundo.
Escuchar Nubes de Papel es escuchar un disco de un músico en crecimiento, al que le gusta la música. Notoria es la versión que hace del “What Goes On” de la Velvet que no pierde su encanto a pesar de la sencillez de la versión. Están presentes los toques de trompeta en muchas canciones bien de manera festiva en “Chilla, que tiemble”, dándoles un sabor fronterizo en “Empty fields”, quizá más melancólico en “Eternamente” o haciendo una pequeña joyita de una canción sencilla como “Tramuntana”.
Me ha llamado especialmente la atención del disco la diversidad de sonidos que se presentan y como se fusionan. De manera que nos encontramos un De Pedro más íntimo y melancólico en “Tu mediodía”, con unos sonidos oníricos que se repetirán en “Nubes de Papel” (con un contrabajo juguetón de fondo que invita al baile) o en “Levanta” (esta vez acompañados de unos violines completamente ajenos al resto de la producción del disco).
Sin embargo, algo que no me termina de convencer del disco, y que ya noté en su anterior trabajo, son las letras. Soy consciente de la dificultad de hacer letras en castellano con calidad, y que poner en palabras las sensaciones o sentimientos es jodido. Pero no puedo evitar que me chirríen ciertas letras de “Nubes de Papel”. Rimas forzadas o utilizando expresiones excesivamente coloquiales, que hacen que el mensaje flojee y no se tome en serio.
En definitiva, Nubes de Papel es un disco con un sonido precioso y diverso, rico en matices y entretenido de escuchar, con letras sencillas que no te cambiarán el mundo, pero que hacen que su escucha sea muy agradable.
Calificación: 7,5.