Tal y como ya anunciamos en la crítica del último disco de Interpol, los componentes de Music Drop nos deplazamos hasta Vistalegre para ver cómo defendían su último trabajo en directo.Como tampoco nos había entusiasmado el último disco, íbamos con la expectativa de ver el resultado de los nuevos temas en el escenario y cómo iban a combinar estos con el resto, si iba a predominar el Interpol, o si iban a basar su concierto en temas de sus anteriores trabajos. También nos generaba bastantes dudas el sonido que podrían sacar en un escenario como el Palacio de Vistalegre, tristemente famoso por no tener una acústica muy adecuada para este tipo de eventos.La noche empezó con una nueva inquietud, ¿llenaría Interpol?, y es que aunque si teníamos en mente que habían agotado las entradas, la sensación cuando ya habían terminado de tocar los teloneros es que se había completado poco más de la mitad del aforo, aunque poco a poco, minutos antes de que empezase la actuación de Interpol, nuestros temores se disiparon y pudimos comprobar que, efectivamente, Interpol tiene el suficiente tirón en nuestro país como para llenar un recinto de esas características, al menos en una ciudad como Madrid (ufff, ¡que alivio!).
Pero bueno, retrocedamos un poco, volvamos a los teloneros. Surfer Blood, banda que este año ha debutado con su primer disco, Astro Coast, álbum resultón, con un par de temas bastante interesantes y que, a nivel personal, tenía curiosidad por ver en directo. Rápidamente las ganas se disiparon, a la segunda o tercera canción ya deseábamos que se acabase, pero no por culpa de ellos, o no del todo, si no porque pese a su empeño, su correcta disposición en el escenario, o los graciosos movimientos de su cantante John Paul (que recuerdan/imitan en ocasiones a Ian Curtis), ¡el sonido era horrible! Los bajos tapándolo todo, la batería reverberando por toda la circunferencia de la plaza, la nitidez inexistente, etc... Vistalegre mostrando su hechizo con todo su esplendor. Vamos, que era difícil poder disfrutar del trabajo de Surfer Blood, aunque si es cierto que según iba avanzando su actuación el sonido mejoraba poco a poco. Habrá que esperar a otra ocasión para poder valorarlos en condiciones.
Después de esto, el temor sobre cómo sonaría Interpol volvío a instalarse en nuestros corazones..., pero quedó mitigado cuando después de media hora de espera y con algo de retraso saltaron al escenario con Success, canción con la que también comienza su último disco. Sin un sonido perfecto, pero mucho mejor que el de sus predecesores, Interpol continúo sobre el sobrio escenario que les acompaña con temas de sus primeros trabajos, Say Hello To the Angels y Narc, todo ello acompañado por los saludos de Paul Banks, siempre en castellano, recordando sus cuatro años de estancia en Madrid.
A partir de ahí continuaron con un set list que iba combinando de manera bastante acertada temas de todos sus trabajos, repasando temas como Rest My Chemistry (único tema del Our To Love To Admire antes del bis), Untitled o la gran PDA del Turn On the Bright Lights, o Slow Hands o Not Even Jail del Antics, tema con el que cerraron el concierto antes del bis, sin olvidar las canciones más destacadas de Interpol, Barricade y Lights, que tuvieron muy buena acogida por parte del público asistente.
Tras retirarse del escenario, después de cerca de hora y cuarto, saltaron de nuevo con una extraña elección, The Lighthouse, tema un tanto experimental y que enfrío un poco al público, que no tardó nada en reaccionar, ponerse a botar y cantar cuando la siguiente canción fue la aclamada Evil, que no nos pareció especialmente bien ejecutada, con un ritmo de bajo un poco distinto que no nos terminó de convencer, pero bueno, ¡que narices!, también nos dejamos llevar y botamos, y cantamos, etc... Como cierre definitivo del concierto, y tras hora y media de reloj, tocaron The Heinrich Maneuver con la que la fiesta iniciada con el anterior tema continuo, pero hasta ahí..., nos cortaron el rollo y se fueron...
La realidad es que resultó un tanto corto, que podrían haberse extendido un poco más. También hay que decir que es uno de esos grupos que sale y se pone a tocar sin demasiados aspavientos ni guiños al público, que se entregan a su manera, que es tocando, sin espectáculos que les rodeen, un tanto sintéticos, y que así se las apañan para hacer un directo bastante correcto pese a que, como ha sido en este caso, el recinto no les acompañe.
Calificación: 6
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