domingo, 19 de junio de 2011

Primavera Sound 2011 (del 25 al 29 de Mayo), Barcelona - The Djorlff Experience

No podía ser de otra manera, Music Drop ha estado allí dispuesto a captar las últimas tendencias de moda y sonido para nuestros fans. Cinco días de desenfreno musical y gastronómico por Barcelona, cinco días que han dado para ver de todo, desde nuevas propuestas, a sorpresas y decepciones, sin olvidar el constante desfile de modernidad, vestimentas variopintas y hacer interesantes amistades (galeses borrachos, mujeres que te dicen que eres igual que su cuñado, y muchas más sandeces).

Para no aburriros contando el día a día, haré un breve resumen de las actuaciones más destacadas (o decepcionantes) del festival:


Empezaré por el principio, por el primer día de actuaciones en el Poble Espanyol, donde destacaré a Echo & the Bunnymen interpretando en directo sus dos primeros trabajos, “Crocodriles” y “Heaven Up Here”. Con la potencia que les caracteriza, y con un público, mayoritariamente británico, muy entregado a la causa, Ian McCulloch y compañía lo dieron todo en cada uno de los temas, muy a su estilo, logrando una actuación bastante redonda y dejando muy buen gusto tanto entre los fans como en aquellos que no conocían mucho al grupo. En resumen, una de las mejores actuaciones del festival que he presenciado, siendo siempre una banda muy recomendable en directo.

Es indispensable mencionar el buen concierto de las japonesas Nisennenmondai, donde la única pega fue el horario que les correspondía, y el buen hacer de Caribou, grupo que ni mucho menos me entusiasma, pero que me entretuvo bastante.

El siguiente punto a destacar me lleva hasta el segundo día de festival, ya en el Parc del Fòrum, día en el que actuaban grupos como Of Montreal, Grinderman, Interpol, o The Flaming Lips, por nombrar unos pocos. De aquí me veo obligado a destacar el directo de todo un clásico como Nick Cave y su proyecto paralelo con sus compañeros de The Bad Seeds, Grinderman, que tras muchos años de memorables discos y muchos kilómetros de gira detrás, siguen demostrando porque están ahí tocando como si fuese el primer día, gritando, saltando, bailando de forma descontrolada y mostrando su particular forma de entender el rock de raíces.

Dentro de este segundo día no puedo dejar de mencionar el gran concierto de Interpol (y la búsqueda del móvil que perdimos, cuanta gente maja se conoce en estos sitios) y la primera gran decepción, que fue el aburrido concierto de The Flaming Lips, algo sorprendente en esta banda tan vital acostumbrada a grandes espectáculos coloristas y llenos de movimiento. En el Primavera solo vimos los colores y los atuendos llamativos, nada más, ni un atisbo de poder bailar y pasarlo bien.

Y de aquí pasamos al día grande, el día que más gente atraía al festival, el día del retorno de Pulp a los escenarios, secundado por otros grandes como Belle & Sebastian, artistas de renombre como M.Ward, The National, Deerhunter, etc… Con el escenario principal a reventar, con bastante puntualidad (británica), con un neón que fue iluminándose letra a letra hasta completar su nombre...P…U…L…P, y con el estrambótico Jarvis Cocker a la cabeza, salieron para ir soltando poco a poco cada uno de sus hits, entre los que no faltaron Disco 2000, Do you remember the first time, Underwear y, cómo no, la memorable Common People con la que el público asistente enloqueció. Siendo sinceros, no fue un gran concierto, no sonaron excesivamente bien, pero si fue muy intenso y emotivo poder ver a esta banda que con el paso de los años se ha revalorizado. Mención aparte merece el discurso de Jarvis apoyando la spanish revolution y criticando el intento de desalojo de la Plaza de Cataluña, y esa pancarta que ondeaba entre el público: “#Spanish Revolution sings along with the common people”.

De todos modos, el plato fuerte de este día, superando a Pulp y a unos ñoños Belle & Sebastian (cuyo concierto hubiese estado bien en un teatro), me toca destacar el fantástico concierto de The National, de lo mejor de todo el festival. La banda fue desgranando los principales temas de su último y excepcional trabajo, High Violet, sin descuidar sus anteriores trabajos, especialmente Boxer y Alligator. Potencia, sonido claro, una buena selección de temas y una mucha pasión en la interpretación, que también contó con la colaboración de Surfjan Stevens en un par de canciones y la omnipresente botella de vino de Matt Berninger. El resultado fue tal que la actuación se alargó dado el clamor del público hasta el punto de que terminó prácticamente a la vez que comenzaba la de Belle & Sebastian.

Y llega el cuarto día de festival, día atípico por la celebración de la final de la Champions League que llegó a marcar la agenda de algunos festivaleros (y yo no fui una excepción, ejem…)… Bueno, venía marcado por el partido y por las expectativas generadas por la actuación de Animal Collective esa noche…, expectativas que se vieron bastante insatisfechas, puesto que este concierto podría ser considerado como la gran decepción del festival. Cuando se esperaba una fiesta, el público se encontró con un grupo denso, con un set list bastante poco animado y con muy pocas canciones de las que han encumbrado a esta banda y que los festivaleros esperaban bailar sin parar para poner el broche final a las actuaciones en el Parc del Fòrum. No fue así, fue un concierto aburrido sin más, y peor aún si lo comparas con el concierto que antes que ellos había hecho Mogwai en el Escenario Llevant, toda una demostración de técnica y buen hacer en directo.

Ya tras cuatro intensos días de conciertos, ya éramos pocos los que todavía aguantábamos para un quinto día de festival, de nuevo en el Poble Espanyol. Se notaba ya el cansancio acumulado entre los asistentes, que disfrutaron de los primeros conciertos sentados y con poco ánimo, aunque tampoco había mucho que pudiese animarles viendo lo demostrado por las bandas que fueron actuando esa tarde, de las que podía esperarse más, especialmente de BMX Bandits, que tuvo una actuación bastante floja. La actuación destacada de este día era Mercury Rev tocando los temas del Deserter’s Songs, el que posiblemente sea el disco más emblemático de esta banda, disco que interpretaron correctamente, pero quizás con arreglos un tanto tediosos que provocaron que el público no terminase de engancharse, faltándole un plus a la actuación pese a los esfuerzos teatrales por parte de la banda, especialmente de su cantante, Jonathan Donahue. Y con esto…, de vuelta a la realidad, tras cinco estupendos días de conciertos, turismo por Barcelona, buena comida y mejor compañía, y esperando ya la edición de 2012…

martes, 26 de abril de 2011

Nudozurdo - Tara Motor Hembra

“Sintética” significo un importante salto en la vida de Nudozurdo, situando a esta banda de lleno en el plano de actualidad de la música independiente nacional con un sonido fresco y en cierto modo distinto al del clásico grupo pop español que estaba triunfando en ese momento.
Debido a esto, la publicación de “Tara Motor Hembra” venía marcada por la expectativa generada en su anterior trabajo, como si se tratase de una reválida, esperando ver si serían capaces de plasmar un trabajo de la misma calidad, e incluso si serían capaces de sorprender con el mismo.
Después de escucharlo, la conclusión es que cumple con gran parte de las expectativas depositadas en el mismo. Nudozurdo sigue fiel a su estilo, un pop agresivo, con ciertos tintes de post rock, y algún toque cercano al post punk de los 80 y los sonidos de aquellas bandas actuales que beben de esa época. El resultado es un disco continuista pero con una cierta evolución, con una mayor riqueza en matices y sonidos.
Al igual que en su predecesor, el disco va alternando temas más pausados, como es la canción inicial, Golden Gotelé, con temas más contundentes y frenéticos, con ritmos casi obsesivos, como Prometo Hacerte Daño. El disco va creciendo en calidad e intensidad según va avanzando, siendo la primera subida importante con Prueba/Error, que con ritmos intensos y una letra un tanto repetitiva, da inicio a la parte central del disco, que es bastante brillante, manteniendo un gran nivel con canciones de calidad que consiguen mantenerte pegado al sofá escuchándolas, en un ejercicio interesante, ya que además son canciones claramente diferenciadas y de tonos distintos, desde la opresiva Conocí el Amor, a la más tranquila y sosegada Mensajes Muertos, hasta que desemboca en el mejor tema de este trabajo de Nudozurdo, Laser Love, tema de casi nueve minutos de duración que pasan como un suspiro…
A partir de aquí, se llega a una fase más reflexiva y tranquila, temas oscuros y de ritmos más tranquilos que te llevan sosegadamente hasta el final sumergido en el universo de pop gótico creado por Nudozurdo, rematando la faena con El Diablo Fue Bueno Conmigo, que introduce la novedad de contar con la colaboración en las voces de la hermana de Leo Mateos, vocalista de la banda.
Desde esta tribuna, uno de los pocos sitios en los que me dejan escribir, sentencio que estamos ante uno de los mejores trabajos que va a traer el pop nacional en este 2011. Ya sabéis, ¡a escucharlo!

Calificación: 8

martes, 19 de abril de 2011

Deerhunter - Sala La Riviera (Madrid) 14/04/2011

Creo que no es necesario reflejar aquí las ganas que había de ver en directo a Deerhunter, más después del fenomenal “Halcyon Digest”, uno de los mejores trabajos discográficos del 2010 para los redactores de Music Drop y para gran parte de la prensa especializada (nosotros no nos incluimos entre ellos, claro). A pesar de esta buena prensa, y su gran trabajo, no llenaron La Riviera.
Sin embargo, la generación de altas expectativas muchas veces deriva en grandes decepciones…, y es que el resultado final de la actuación de Deerhunter fue mediocre.
Pero bueno, entrando en materia más concreta. Aquí estaba Deerhunter con el objetivo de presentar su último trabajo y, como es lógico, arrancaron el concierto con una de las canciones más representativas del mismo, Desire Lines, cantada por Lockett Pundt, guitarrista de la banda, en un inicio potente pero que todavía pilló al público un tanto frío, como el sonido, que distó bastante de ser bueno. Siempre piensas eso de que, como está empezando el concierto, pues es normal, que ya irán solucionándolo desde la mesa, etc., pero el siguiente tema, Don’t Cry, fue a peor… con la voz de Bradfrod Cox tapada por la batería y el bajo, y una segunda guitarra que apenas se escuchaba.
Por desgracia esa fue la tónica imperante de una actuación en la que, a pesar del sonido y los esfuerzos por arreglarlo (con Bradford Cox haciendo un despliegue de gestos a la mesa en alguna ocasión), fueron desgranando los temas del “Halcyon Digest”, sin olvidarse de las canciones de sus anteriores trabajos, con momentos realmente interesantes en los que adornaban y alargaban sus canciones con bastante acierto como en la genial Nothing Ever Happened.
Así, y después de poco más de una hora de actuación, en la que salvo en momentos muy puntuales el público asistió con bastante frialdad, la misma que la banda, que es muy poco comunicativa sobre el escenario, se retiraron para volver de nuevo al escenario a tocar alguno de sus temas más fundamentales, como Cover Me (Slowly) como preludio a Agoraphobia, uno de los momentos álgidos de la noche, para completar una actuación cercana a la hora y cuarto, que hubiese resultado escasa de no ser por los problemas de sonido.
Mención aparte merecen Lower Dens, grupo al que no pudimos ver gracias a que empezaron antes de la hora marcada en las entradas como horario de apertura de puertas, algo que ya me ha pasado en más ocasiones y me parece vergonzoso. Si decir que, tras preguntar a gente que si logró verlos, la impresión fue bastante buena, reflejando el interesante trabajo discográfico que está realizando esta banda de Baltimore.


Calificación: 4,5

miércoles, 13 de abril de 2011

Shout Out Louds - Sala Heineken (Madrid) 07/04/2011

Primero me llamó la atención el cambio de sala, de la Sala Sol a la Sala Heineken, por necesidad de aforo. Luego me sorprendió el rumor de que habían agotado las entradas, y lo remató el empezar a encontrarme gente que había viajado desde lugares recónditos de España para poder verles en directo. Ni se me había ocurrido que Shout Out Louds tuviese una base de fans tan importante, ni que estos fuesen tan incondicionales como se mostraron a lo largo de la actuación…

Por lo tanto, la sala a reventar, y mucha expectación por ver de nuevo a Shout Out Louds en Madrid, presentando las canciones de su último disco, Work. Como preludio, y con una sala con poquita gente todavía, actúo Beth Loring, grupo que pasó sin pena ni gloria por el escenario de la Heineken y que, tras haber captado la atención del público en sus primeros temas, no consiguió engancharlo y sus canciones acabaron diluyéndose en el ambiente.

Esto solo provocó que se incrementasen las ganas de que Shout Out Louds saltase a la palestra, y pronto empezaron los silbidos del público reclamando la salida de sus ídolos, cosa que hicieron con algo de retraso e iniciando su actuación con 1999, de su último disco, “Work”, consiguiendo que todo el mundo botase y corease el tema, algo que fue a más cuando continuaron la actuación con temas de sus anteriores trabajos, llegando al primer gran momento de la noche con Very Loud del “Our Ill Wills”.

De manera muy acertada, y sin apenas descansos entre tema y tema, fueron desgranando los temas de su último disco alternándolos con los temas más destacados del “Our Ill Wills” y el “Howl Howl Gaff Gaff”, siempre de una forma muy directa, animada y con gran entrega. No faltaron temas fundamentales como The Comeback, Parents Livingroom o Please, Please, Please, canción con la que cerraron la primera parte de la actuación y que lanzó más al público, sin olvidar el tema más emblemático de la banda, Tonight I Have to Leave It. Después de un breve receso, saltaron de nuevo al escenario con Go Sadness, canción tranquila que calmó un poco el ambiente, para luego ir subiendo el tono y acabar de forma muy acertada con Walls.

Desde luego, una grata sorpresa la actuación de esta banda sueca, que no se conforma simplemente con salir y tocar sus canciones, si no que consigue darles un valor extra sobre el disco gracias a su entrega sobre el escenario. Realmente divertido y recomendable volver a verles cuando vuelvan a girar por España.


Calificación: 7,5

lunes, 4 de abril de 2011

Cats on Fire - Teatro Lara (Madrid) 30/03/2011

Después de dos años desde su última actuación en Madrid, Cats on Fire se presentó en el Teatro Lara con la idea de ir presentando las nuevas canciones que compondrán su nuevo trabajo, que lanzarán a lo largo de este año, tras el estupendo “Our Temperance Movement” editado en 2009. En esta ocasión estuvieron acompañados por Vincent, banda con un estilo cercano al post rock y al lo-fi, que hicieron gala de un buen directo salpicado de temas brillantes, con composiciones muy interesantes partiendo de una cierta sencillez instrumental, demostrando que muchas veces se pueden hacer muy buenas canciones sin tener que perderse en virtuosismos innecesarios. Pese a que el estilo de la banda es bastante diferente al de Cats on Fire, lo que significaba un hándicap, si alcanzaron un alto grado de aceptación entre el público asistente. Poco después salió Cats on Fire, con el clásico desparpajo de su cantante y guitarrista, Mattias Björkas, iniciando su actuación con un tema nuevo. Tras una breve presentación del nuevo batería que les acompaña, continuaron con Horoscope, del “Our Temperance Movement”, estableciendo la dinámica de ir tocando de forma alternativa nuevas composiciones y temas de sus anteriores discos, dejando entrever que su próximo trabajo cuenta con canciones que pronto los fans de la banda también convertirán en himnos. Entre canción y canción, como es habitual, a parte de las exageradas reverencias agradeciendo los aplausos, el cantante brindaba perlas humorísticas a través de comentarios irónicos que pasaban desde el fútbol hasta lo difícil que en muchas ocasiones es presentar canciones nuevas, porque todo el mundo quiere y desea escuchar los temas clásicos. De esta manera, tras cerca de hora y cuarto de una actuación intensa y divertida, se retiraron para salir de nuevo en un bis en el que tocaron otro par de canciones, tras las cuales se retiraron de forma definitiva. En conclusión, de nuevo un buen concierto por parte de esta banda, que siempre logra, además de una buena ejecución, un importante grado de conexión con el público asistente, a pesar de la frialdad que en este tipo de eventos puede significar estar sentado en la butaca de un teatro… Como anécdota, presentaron una camiseta exclusiva para los fans españoles de la banda, que rezaba: “Venimos de un lugar de Finlandia de cuyo nombre no quiero acordarme…”, aunque había una cierta escasez de tallas a la hora de adquirirla… (conozco a pocos que vistan menos de una M…). Calificación: 7

jueves, 10 de marzo de 2011

Nacho Vegas - La Zona Sucia

Tras romper con Limbo Starr y embarcarse en la aventura de la autoedición junto con otros artistas, como Refree, a través de Marxophone, sello creado por ellos para este cometido, Nacho Vegas publica su quinto trabajo en solitario, dentro de su prolífica carrera que incluye haber formado parte de Manta Ray o Migala, y las diferentes colaboraciones que ha realizado en estos últimos años con otros artistas nacionales de relevancia.
La Zona Sucia significa un giro en ciertos aspectos respecto a sus anteriores trabajos, para empezar porque es más acústico y suave que éstos, incluso con una instrumentación diferente en la que destaca la mayor presencia del piano de Abraham Boba, ya integrado como un miembro más de la banda que acompaña a Nacho Vegas, o la utilización de coros infantiles (Les Guajettes) en algunos temas. En ciertos momentos incluso recuerda a las partes más tradicionales de Lucas 15, proyecto en el que colabora con Xel Pereda revisando ciertos temas del folklore asturiano fundamentalmente. Otro de los puntos clave es que, dentro de la suavidad del disco, las letras, independientemente de la temática de las mismas, son más alegres, transmiten menos desasosiego que en otros escritos de Nacho Vegas, como si todo estuviese más tranquilo.
Esa tónica ya se marca en el inicio del disco con Cuando te canses de mí, canción que recuerda por ritmo y composición a la época de “Actos Inexplicables”, para continuar con el que posiblemente es el mejor tema del disco y una de las primeras canciones que se dio a conocer del mismo, La gran broma final, que es el tema que más se acerca a los títulos más destacados en la trayectoria de Nacho Vegas. La mayor pega de esta canción es que llega demasiado pronto en el disco, y a partir de este punto se va perdiendo tensión e interés enlazando temas que, pese a su calidad, no alcanzan las cotas esperadas y son hasta un tanto tediosas, como pasa con Taberneros, canción un tanto densa que desconecta al oyente de la dinámica del disco, a pesar de elementos distintivos que se van viendo en temas anteriores como Reloj sin manecillas. Hasta que no se llega a la siguiente gran canción del disco, la octava…, Lo que comen las brujas, no se disfruta de ningún otro momento de especial relevancia, y esto no se repite hasta la canción de cierre, El mercado de Sonora, que es el único tema del disco que retoma las clásicas guitarras distorsionadas y un tanto “sucias” tan características en la trayectoria de Nacho Vegas.
Quizás por esa tranquilidad, o porque los que llevamos siguiendo la trayectoria de Nacho Vegas estamos acostumbrados a trabajos con más tensión, tanto a nivel de letras como de música, el resultado final es un tanto decepcionante. Es muy difícil abstraerse de comparar este trabajo con sus discos anteriores, y en la comparación pierde salvo con su anterior trabajo, El Manifiesto Desastre. Cada cosa que hace este artista genera un alto nivel de expectativas que provoca que el rasero con el que se mida su trabajo sea bastante alto, y es importante no olvidar que aunque no estemos ante uno de sus mejores trabajos, seguramente sea uno de los discos nacionales que se destacará a finales de año.

Calificación: 5,5

miércoles, 9 de febrero de 2011

Cosas que me tocan los cojones en los conciertos

Lo malo que tenemos los reviejos es que con el paso del tiempo nos volvemos unos putos cascarrabias. Nada más lejos de mi intención que desmentir el cliché, tengo mal café y la paciencia justita para pasar el día y cada vez es menos raro que me encabrone de mala manera (antes no me pasaba, creo que molaba más). A continuación he desarrollado una lista de conductas que me tocan los cojones cuando voy a un concierto. Si algun@ de vosotr@s se siente identificado, lamento comunicaros que bajo mi punto de vista, en el preciso momento en que las haceis, sois unos pesaos/maleducados/tocapelotas/incómodos de soportar/retuercepezones/etc...Pero seguro que en el resto de facetas de vuestra vida supermajos y tal...

5 - Llegar tarde. ¿Alguien espera más de 20 minutos por un café en un bar? Sería un claro síntoma de mal servicio y nos sentiríamos estafados, ¿No?. Sin embargo, Arcade Fire (por poner un ejemplo aleatorio) llegan a su concierto en el Palacio de los Deportes de Madrid 20 minutos tarde, después de habernos clavado la pasta que nos clavaron por la entrada, poner un telonero que no pegaba ni con cola (y que tenía un sonido flojito) y además son tan uñas de tocar 1 hora y cuarenta minutos.Y claro a mi se me abre la úlcera...Esto de llegar tarde tambien me enciende con los grupos numerosos de personas que llegan a última hora a un concierto, y con el pretexto de que conocen a alguien  en las filas de delante(¿me lo creo?), hacen "conga" atravesando medio público para llegar hasta ellos. Perdona, porque no llegais un poco antes y me dejais ver el concierto en paz...

4 - Hablar. No tengo nada contra que se comente la jugada en un concierto, cosas que te están gustando, cosas que no, aprovechar entre canción y canción, o al mismo tiempo que la canción, para comentar con un amigo o pedir cerveza. Incluso entiendo que un concierto puede ser un buen plan para llevarte a alguien, meter fichas y ver si surge algo. Pero de ahí a tener auténticas conversaciones con presentación de personajes, nudo y desenlace hay un mundo. No me jodas que has pagado una pasta por el concierto, que no estás en un garito tomando mirindas, que me estás taladrando el oido con tus historias que no me interesan, ti@ turras...

3 - Visibilidad restringida. Afortunadamente la época de Woodstock pasó, y el mito de la chavala subida a hombros del maromo de turno también. Tampoco suelo asistir a conciertos en las que haya muchas pancartas en honor al grupo que toca. Lo que cada vez está más presente en los conciertos son las cámaras y no me refiero a gente que puntualmente pone su cámara en alto para sacar una foto, que eso no molesta. Me refiero a gente que pone su cámara en alto y se tira diez minutos grabando el concierto. Vamos a ver, estás en un concierto de un grupo que te gusta, pasas a adoptar una posición incómoda (llamadme flojito, pero tener los brazos en alto diez minutillos cansa, ¿no?. Y hacerlo varias veces en un concierto acaba cansando más), grabando con un dispositivo que en muchos casos no tiene tecnología suficiente para que se pueda percibir la calidad real de un concierto. Concierto que podrás conseguir en un futuro próximo en DVD o en You Tube o como sea... Y lo más extraño de todo es que esta gente, que ha pagado una pasta para ver un concierto en directo, acaba viendo muchas partes del mismo a través de la pantallita de una camara, en vez de ver el espectáculo real que tiene delante de sus narices.

2 - Bailar. Sé que este es un punto polémico, ya que música y baile van de la mano. También hay que saber a qué conciertos vas, cuál es su público y en dónde te ubicas para ver el concierto. Si en un concierto de Avalanch te quejas de que el público pega botes el problema lo tienes tú y la zona que has escogido para verles. Eso no quita para que si estás en una zona en la que la gente está relativamente tranquila (soy un reviejo, mi época de pogos quedó en el pasado)  y la tronca/tronco que tienes delante se pone a bailar como si estuviera sol@ en el mundo, dandote con los pelos en la cara cada poco, tirándote la cerveza, clavándote codos cada vez que se mueve y es la única persona de la zona que está en ese plan, probablemente no seré yo el que éstá desubicado y si, me estás molestando, y mucho...

1 - Babas por los aires. ¿Qué hace un Reviejo del Blues cuando se termina un mini de cerveza en un concierto? Pues tranquilamente lo posa en suelo y lo pisa con el pie para que en la medida de lo posible moleste lo mínimo. Sé que es una cerdada, porque como vi en un programa de Espinete, tirar cosas al suelo está mal, pero no me jodas, no me voy a ponerme a buscar una papelera en mitad de un concierto... Si esto es una conducta lógica, me puede alguien explicar cual es la gracia de coger un mini que está a punto de terminarse (80% de babas y 20% de cerveza según estimaciones de la OMS) y tirarlo por los aires, de manera que se empapa al resto del público, y lo más probable es que a alguien le acabe dando el vaso de plástico en la cabeza (que no debe hacer mucho daño físico, pero tiene que joder eso en la moral y en el orgullo la de Dios)...Me pone a parir, porque son claramente ganas de joder al personal de manera intencionada.

Y después de leer este post alguien me preguntará "Entonces, señor Reviejo del Blues, en su opinión ¿en un concierto no se puede llegar tarde, grabar con una cámara, hablar o bailar?" Y yo responderé, "No maj@, en un concierto haz lo que quieras, pero ya que te toca compartir un espacio (muy) reducido, con gente que no conoces, por un tiempo determinado, intenta respetar a los que tienes cerca, para que todos podaís disfrutar del concierto de la misma manera. A eso se le llama ser civilizado. Y si no lo entiendes vete a Gran Hermano, donde compartirás un espacio reducido, con gente que no conoces, por un tiempo determinado, pero no te respetará ni Dios".